"Cada una de estas fotografías inmortaliza momentos únicos e irrepetibles. No es la foto de estudio previamente calculada, la que mueve mis sentidos sino la búsqueda la foto espontánea que dibuje el perfil de una sociedad." - G.M.B.

La frase de este mes...

lunes, 13 de mayo de 2013

El poder de una Imagen, por Gustavo Martín Benedetti


Por Gustavo Martín Benedetti



           La imagen capturada, precisa, se estampa silenciosa en mi cámara y paciente, espera su turno, sabe que llegará el momento en el que dejará de ser sólo un momento para convertirse en EL momento, el antes y el después de.  Sabe que sin hablar, puede decir mucho, mostrar detalles imperceptibles a simple vista  o cambiar el rumbo de los acontecimientos. El fotoperiodismo es libertad de expresión y es arte al mismo tiempo.  Componer una imagen y darle la fuerza necesaria para que permanezca en nuestra retina por años, es el mérito de un buen fotógrafo.
             Los comienzos del fotoperiodismo lo encontramos en el año 1880 gracias al periódico Daily Graphic de Nueva York el cual utilizó una fotografía para una de sus publicaciones por primera vez.  Paradójicamente,  la fotografía de prensa o fotoperiodismo, se ha desarrollado en los conflictos políticos de distintos países o en conflictos bélicos. El fotoperiodismo ha sido vital para registrar el desarrollo de La Guerra Civil Española, la Guerra de Vietnam y las dos guerras mundiales entre otros conflictos bélicos.  Gracias a ello hemos podido ver, casi a través de los ojos del fotógrafo, la cara de la muerte en un soldado abatido, el gesto de dolor e impotencia de quien vio caer una bomba sobre su tejado o el gesto de victoria del vencedor.
              Pero no todo en fotoperiodismo está relacionado directamente a los conflictos bélicos, también ha entrometido sus lentes en los conflictos de entre casa, en los personajes de la alta sociedad y la política. Así, hemos podido ver en primer plano el color del vestido de boda de Máxima, la Reina o la sencillez en los atuendos del Papa Francisco. Porque no es lo mismo verlo que leerlo, el fotoperiodismo nos facilita la tarea de imaginar.
            Como reportero gráfico me ha tocado cubrir distintas situaciones, pero una de ellas  la recuerdo con mucho dolor. Tres asesinatos ocurridos en una estación de servicio en Floresta a manos del suboficial de la policía federal Juan De Dios Velaztiqui. Días después, ante una gran manifestación en el lugar, me tocó retratar los rostros del dolor por la pérdida de los hijos asesinados. Gritos desconsolados, llantos, súplicas, manos aferradas a una foto de alguien que ya no volverá. Impotencia y bronca. Mi mente recibía esa información pero mi cerebro sólo veía fotos, intentaba componer una imagen, buscaba captar el dolor y congelarlo para siempre, para que nadie olvide a las víctimas de aquella locura. 
            Ser Reportero Gráfico no sólo significa buscar la mejor foto, también te obliga a ser objetivo y silencioso, sólo tus fotos han de hablar para transmitir la realidad. Ser reportero gráfico  es poner el ojo, el corazón y el cerebro en el mismo lugar y obturar.